Els temples, de portes endins
Hola a todos y a todas. Estoy en Kanchipuram, la Varansi del sur de la India. Una ciudad horriblemente ruidosa y que a su vez convive en una paz eterna por la armonía que los mas de 100 templos dravidicos dibujan en sus paisajes. Una tormenta de media tarde ha irrumpido el calor sofocante que aquí, en el Estado de Tamil Nadu, nos recuerda la crudeza infernal de la estacion seca. Ahora comparto viaje y aventuras con una pareja catalana, el Xavi y la Carme (han dado la vuelta al mundo dos veces y han hecho de esta aficion su profesion; podreis encontrar mas informacion acerca de ellos en lavueltaalmundo.net). Los conoci en Cochi, y tras unas horas de café y muchas coincidencias (¡En breve dejan Barcelona, donde han vivido hasta ahora, para mudarse a Montblanc! Dicen que visitaron mi pueblo hace tiempo, les enamoro y se propusieron pasar el resto de sus dias ahí…) decidimos seguir juntos parte de esta aventura. Y es que ambos conectamos en querer aprender yoga y en poder hacer un curso de esta disciplina al menos durante una semana. Asi que nos dirigimos a Pondicherry, otro estado sureno, cuya capital lleva el mismo nombre, y donde hay varios ashrams o escuelas que permiten esta opcion. Carme y yo intentaremos buscar alli un buen maestro y una alernativa modica a las ofertas que hasta ahora encontramos para los turistas en Kerala. Asi que desde Cochi viajamos el pasado martes hasta Chenai, cruzando en tren el perimetro del Sur. Esta ciudad es un punto de encuentro entre viajeros que desde ahí quieren llegar a otras partes de Tamil Nadu o de Pondicherry. Un lugar sin muchos atractivos, pero con sorprendentes ofertas culturales como la que ofrece el Art Gallery. Este museo alberga figuras en piedra de las principales deidades hindus, exposiciones sobre la historia de la moneda india, desde antes de la colonia hasta la actualidad, una seccion de geologia, de pajaros…
Viajar con la filosofia mochilera es una aventura trepidante aunque a veces una debe recorrer caminos tortuosos. Estuvimos a punto de tener que pasar la noche en el vagón mas destartalado del tren, apelotonados entre ladrones, mendingos, vagabundos… el riesgo no lo justifica la clase social de estas personas, evidentemente, sino la incomodidad que representa el tener que viajar mas de 15 horas de pie, sin poder descansar, sin la posibilidad de poder ir al lavabo, encadenados a piernas, brazos, manos… Unos encima de otros, confundiendo cuerpos y aire… Nos fue imposble encontrar billete para los Sleepers asi que tuvimos que colarnos en ellos. La otra opcion, la de las fabelas de los trenes de aquí, no nos convencia ni nos motivaba el viaje…
Viajar sola es muy diferente a hacerlo acompanada. Esta afirmacion, que en principio parece evidente, no lo es tanto cuando una debe enfrentarse a este tipo de situaciones… Siempre he dicho que los angeles existen y que muchas veces no son Shivas reencarnados ni bajan del cielo, simplemente son humanos, de sonrisas agradables y que tienden sus manos para ofrecerte ayuda. Yo, de momento, los tengo muy cerca. Pero todo esto ocurre, como en la vida misma, cuando menos te lo esperas…
La lluvia sigue incesante esta tarde de mayo (en plena epoca del monzon). A punto de cumplir el mes en la India, me pregunto si es buena idea quedarme algun tiempo mas. Este viaje, creo, no ha terminado… Cada dia me sorprenden mas la gente, la mirada complice de las mujeres y de las ninas, la comida rica y exquisita, los templos y sus historias escondidas, los olores, las sorpresas, el tacto de la seda de los saris, las historias de encuentros, el sol imponente, la lluvia refrescante, los cantos de los pajaros, lo salvaje, el tiempo, los escaparates variopintos, la curiosidad de las personas por saber de donde vengo, en que trabajo… Preguntas que a nosotros no nos llevan a ninguna parte, sencillamente las ejecutamos como si fueramos autómatas, pero que a ellos les abren la imaginación, les hacen sonar en mundos y ciudades mejores y, sobre todo, les transportan, por un dia, a reinos lejanos, no tan cerca de sus miserias cuotidianas y rezos no correspondidos.
Es sorprendente ver como viajar te lleva a interpretar un papel diferente cada dia, como si estuviera en una obra de teatro y cambiara el decorado a cada momento. Aquí no hay bambalinas ni atrezzo pero si la ingenuidad de creer que cada dia supera el anterior, que cada instante es unico y singular. Y lo termina siendo.
El lunes por la tarde visite un templo de Shiva en Ernakula, antes de dejar esa ciudad, antes de abandonar el estado de Kerala. Alli conoci a un hombre y a toda su familia y de forma improvisada y natural me invitaron a la boda de su sobrina. Una ceremonia hindu (se celebran los lunes, al contrario que las cristianas) y a base de menú kerali, con hoja de banana, tali y las salsas tipicas de esta zona surena que, mezcladas con arroz, refrescan el paladar sazonado con especias… El senor que me invito era marinero y habia recalado en Galicia en uno de sus viajes. Le trajo buenos recuerdos cuando le dije que yo era española (la forma de identificarte mas facil cuando debes de responder a la pregunta ¿Where do you come from? aunque yo siempre procuro ser un poco mas explicita y aclararles que, en realidad, soy catalana…).
Pero aquí una se despoja de identidades y se llena de interrogantes. Lo material se volatiliza, como las cenizas de las pujas de los templos, y solo queda el instante de saber que manana el cielo vuelve a amanecer entre sol y lluvia, nuves y estrellas, saris y cuerpos desnudos. Un contraste tan fluctuante como el dia a dia en las calles de la India, donde los rincones enconden belleza, encanto subliminal, pero tambien miseria y pobreza. Aquí, una puede maravillarse entre oros y telas, pero tambien llorar por la soledad, la desesperación. Un rezo a la espiritualidad que rescate a las personas que mas lo necesiten de este mundo tan despiadado y caprichoso… Cris.
Viajar con la filosofia mochilera es una aventura trepidante aunque a veces una debe recorrer caminos tortuosos. Estuvimos a punto de tener que pasar la noche en el vagón mas destartalado del tren, apelotonados entre ladrones, mendingos, vagabundos… el riesgo no lo justifica la clase social de estas personas, evidentemente, sino la incomodidad que representa el tener que viajar mas de 15 horas de pie, sin poder descansar, sin la posibilidad de poder ir al lavabo, encadenados a piernas, brazos, manos… Unos encima de otros, confundiendo cuerpos y aire… Nos fue imposble encontrar billete para los Sleepers asi que tuvimos que colarnos en ellos. La otra opcion, la de las fabelas de los trenes de aquí, no nos convencia ni nos motivaba el viaje…
Viajar sola es muy diferente a hacerlo acompanada. Esta afirmacion, que en principio parece evidente, no lo es tanto cuando una debe enfrentarse a este tipo de situaciones… Siempre he dicho que los angeles existen y que muchas veces no son Shivas reencarnados ni bajan del cielo, simplemente son humanos, de sonrisas agradables y que tienden sus manos para ofrecerte ayuda. Yo, de momento, los tengo muy cerca. Pero todo esto ocurre, como en la vida misma, cuando menos te lo esperas…
La lluvia sigue incesante esta tarde de mayo (en plena epoca del monzon). A punto de cumplir el mes en la India, me pregunto si es buena idea quedarme algun tiempo mas. Este viaje, creo, no ha terminado… Cada dia me sorprenden mas la gente, la mirada complice de las mujeres y de las ninas, la comida rica y exquisita, los templos y sus historias escondidas, los olores, las sorpresas, el tacto de la seda de los saris, las historias de encuentros, el sol imponente, la lluvia refrescante, los cantos de los pajaros, lo salvaje, el tiempo, los escaparates variopintos, la curiosidad de las personas por saber de donde vengo, en que trabajo… Preguntas que a nosotros no nos llevan a ninguna parte, sencillamente las ejecutamos como si fueramos autómatas, pero que a ellos les abren la imaginación, les hacen sonar en mundos y ciudades mejores y, sobre todo, les transportan, por un dia, a reinos lejanos, no tan cerca de sus miserias cuotidianas y rezos no correspondidos.
Es sorprendente ver como viajar te lleva a interpretar un papel diferente cada dia, como si estuviera en una obra de teatro y cambiara el decorado a cada momento. Aquí no hay bambalinas ni atrezzo pero si la ingenuidad de creer que cada dia supera el anterior, que cada instante es unico y singular. Y lo termina siendo.
El lunes por la tarde visite un templo de Shiva en Ernakula, antes de dejar esa ciudad, antes de abandonar el estado de Kerala. Alli conoci a un hombre y a toda su familia y de forma improvisada y natural me invitaron a la boda de su sobrina. Una ceremonia hindu (se celebran los lunes, al contrario que las cristianas) y a base de menú kerali, con hoja de banana, tali y las salsas tipicas de esta zona surena que, mezcladas con arroz, refrescan el paladar sazonado con especias… El senor que me invito era marinero y habia recalado en Galicia en uno de sus viajes. Le trajo buenos recuerdos cuando le dije que yo era española (la forma de identificarte mas facil cuando debes de responder a la pregunta ¿Where do you come from? aunque yo siempre procuro ser un poco mas explicita y aclararles que, en realidad, soy catalana…).
Pero aquí una se despoja de identidades y se llena de interrogantes. Lo material se volatiliza, como las cenizas de las pujas de los templos, y solo queda el instante de saber que manana el cielo vuelve a amanecer entre sol y lluvia, nuves y estrellas, saris y cuerpos desnudos. Un contraste tan fluctuante como el dia a dia en las calles de la India, donde los rincones enconden belleza, encanto subliminal, pero tambien miseria y pobreza. Aquí, una puede maravillarse entre oros y telas, pero tambien llorar por la soledad, la desesperación. Un rezo a la espiritualidad que rescate a las personas que mas lo necesiten de este mundo tan despiadado y caprichoso… Cris.
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