RACONET

"Raconet" és una sortida a l'exterior des de dins, cap a mi... La claror és la Il·luminaciÓ, al costat d'una paret que ens separa i que crema la foguera (Plató).

sábado, septiembre 12, 2009

Retalls de poesia de l'Índia

Vent de monzó
perfum d'una cançó

Pell de seda
Jazmí de diadema

Cuines picants
Es renten sovint les mans

Llavis que s'obren
Ocells que volen

Trens fumejants
Perdre't entre mans

Vent i pluja a terra
Olor serena

Crits de matí
Adins, està el jardí

Temples d'aire
Plors de captaire

Ànima nua
Cos que sua

Tela rogent
Cop calent

Aturar el temps
No obrir les dents

Immortalitat de deus
Si hi creus...

Vides passades
Fosses cremades

Muntanyes sagrades
alquímies amagades

So estrident
Sala plena de gent

Pau de cor
Perdre la por...

Els temples, de portes endins

Hola a todos y a todas. Estoy en Kanchipuram, la Varansi del sur de la India. Una ciudad horriblemente ruidosa y que a su vez convive en una paz eterna por la armonía que los mas de 100 templos dravidicos dibujan en sus paisajes. Una tormenta de media tarde ha irrumpido el calor sofocante que aquí, en el Estado de Tamil Nadu, nos recuerda la crudeza infernal de la estacion seca. Ahora comparto viaje y aventuras con una pareja catalana, el Xavi y la Carme (han dado la vuelta al mundo dos veces y han hecho de esta aficion su profesion; podreis encontrar mas informacion acerca de ellos en lavueltaalmundo.net). Los conoci en Cochi, y tras unas horas de café y muchas coincidencias (¡En breve dejan Barcelona, donde han vivido hasta ahora, para mudarse a Montblanc! Dicen que visitaron mi pueblo hace tiempo, les enamoro y se propusieron pasar el resto de sus dias ahí…) decidimos seguir juntos parte de esta aventura. Y es que ambos conectamos en querer aprender yoga y en poder hacer un curso de esta disciplina al menos durante una semana. Asi que nos dirigimos a Pondicherry, otro estado sureno, cuya capital lleva el mismo nombre, y donde hay varios ashrams o escuelas que permiten esta opcion. Carme y yo intentaremos buscar alli un buen maestro y una alernativa modica a las ofertas que hasta ahora encontramos para los turistas en Kerala. Asi que desde Cochi viajamos el pasado martes hasta Chenai, cruzando en tren el perimetro del Sur. Esta ciudad es un punto de encuentro entre viajeros que desde ahí quieren llegar a otras partes de Tamil Nadu o de Pondicherry. Un lugar sin muchos atractivos, pero con sorprendentes ofertas culturales como la que ofrece el Art Gallery. Este museo alberga figuras en piedra de las principales deidades hindus, exposiciones sobre la historia de la moneda india, desde antes de la colonia hasta la actualidad, una seccion de geologia, de pajaros…

Viajar con la filosofia mochilera es una aventura trepidante aunque a veces una debe recorrer caminos tortuosos. Estuvimos a punto de tener que pasar la noche en el vagón mas destartalado del tren, apelotonados entre ladrones, mendingos, vagabundos… el riesgo no lo justifica la clase social de estas personas, evidentemente, sino la incomodidad que representa el tener que viajar mas de 15 horas de pie, sin poder descansar, sin la posibilidad de poder ir al lavabo, encadenados a piernas, brazos, manos… Unos encima de otros, confundiendo cuerpos y aire… Nos fue imposble encontrar billete para los Sleepers asi que tuvimos que colarnos en ellos. La otra opcion, la de las fabelas de los trenes de aquí, no nos convencia ni nos motivaba el viaje…

Viajar sola es muy diferente a hacerlo acompanada. Esta afirmacion, que en principio parece evidente, no lo es tanto cuando una debe enfrentarse a este tipo de situaciones… Siempre he dicho que los angeles existen y que muchas veces no son Shivas reencarnados ni bajan del cielo, simplemente son humanos, de sonrisas agradables y que tienden sus manos para ofrecerte ayuda. Yo, de momento, los tengo muy cerca. Pero todo esto ocurre, como en la vida misma, cuando menos te lo esperas…

La lluvia sigue incesante esta tarde de mayo (en plena epoca del monzon). A punto de cumplir el mes en la India, me pregunto si es buena idea quedarme algun tiempo mas. Este viaje, creo, no ha terminado… Cada dia me sorprenden mas la gente, la mirada complice de las mujeres y de las ninas, la comida rica y exquisita, los templos y sus historias escondidas, los olores, las sorpresas, el tacto de la seda de los saris, las historias de encuentros, el sol imponente, la lluvia refrescante, los cantos de los pajaros, lo salvaje, el tiempo, los escaparates variopintos, la curiosidad de las personas por saber de donde vengo, en que trabajo… Preguntas que a nosotros no nos llevan a ninguna parte, sencillamente las ejecutamos como si fueramos autómatas, pero que a ellos les abren la imaginación, les hacen sonar en mundos y ciudades mejores y, sobre todo, les transportan, por un dia, a reinos lejanos, no tan cerca de sus miserias cuotidianas y rezos no correspondidos.

Es sorprendente ver como viajar te lleva a interpretar un papel diferente cada dia, como si estuviera en una obra de teatro y cambiara el decorado a cada momento. Aquí no hay bambalinas ni atrezzo pero si la ingenuidad de creer que cada dia supera el anterior, que cada instante es unico y singular. Y lo termina siendo.

El lunes por la tarde visite un templo de Shiva en Ernakula, antes de dejar esa ciudad, antes de abandonar el estado de Kerala. Alli conoci a un hombre y a toda su familia y de forma improvisada y natural me invitaron a la boda de su sobrina. Una ceremonia hindu (se celebran los lunes, al contrario que las cristianas) y a base de menú kerali, con hoja de banana, tali y las salsas tipicas de esta zona surena que, mezcladas con arroz, refrescan el paladar sazonado con especias… El senor que me invito era marinero y habia recalado en Galicia en uno de sus viajes. Le trajo buenos recuerdos cuando le dije que yo era española (la forma de identificarte mas facil cuando debes de responder a la pregunta ¿Where do you come from?­ aunque yo siempre procuro ser un poco mas explicita y aclararles que, en realidad, soy catalana…).

Pero aquí una se despoja de identidades y se llena de interrogantes. Lo material se volatiliza, como las cenizas de las pujas de los templos, y solo queda el instante de saber que manana el cielo vuelve a amanecer entre sol y lluvia, nuves y estrellas, saris y cuerpos desnudos. Un contraste tan fluctuante como el dia a dia en las calles de la India, donde los rincones enconden belleza, encanto subliminal, pero tambien miseria y pobreza. Aquí, una puede maravillarse entre oros y telas, pero tambien llorar por la soledad, la desesperación. Un rezo a la espiritualidad que rescate a las personas que mas lo necesiten de este mundo tan despiadado y caprichoso… Cris.

Sacssejar

No se que estic buscant, potser la resposta a una pregunta que encara no s ha formulat. Les meves ansies de viatjar m empenyen a seguir la veu interior que em diu que hi ha quelcom mes. Cerco i nomes trobo interrogants. Diferents cultures, diferents formes d entendre i percebre. Diferents somriures, diferents maneres de plorar. La vida, aqui i alla, en qualsevol raco del mon, transcorre incognita i improvisa sentiments que ni nosaltres mateixos som capacos de digerir. Ara estic sola i el cap em vull de promeses i de vida, de ganes i d ansies. El cel aqui es diferent, tot ho es, potser per aixo m entusiasma, perque la quotidianeitat m ha fet perdre la perspectiva de colors i aromes. Avui he estat al barri jueu, desvirtuat per la insistencia dels botiguers i les ganes de captar turistes. Un llogarret entranyable al costat del moll que porta a Ernakulam, des d on vaig venir. Connecta els dos trossos de terra un ferry que balanceja pel mar Arabic, aquests dies, esperant el monzo. Dema vull anar a veure les xarxes de pesca xineses que hi ha a la vora del mar. Son com aranyes, retant el mar i les seves onades. Tot plegat dibuixa un horitzo romantic, sere i pintoresc, harmonia trencada pels crits dels pescadors i pels tenders que volen encolomar les peces de peix...El massatge ayuverdic m ha relaxat tant que he levitat i he deixat anar la meva anima. M he passejat pels carrers de Cochi, on estic ara, relaxada i sense pressa. Sense mirar el rellotge. M he assegut a un balco d un restaurant a l occidental i des d alli he deixat passar el temps, les hores, els minuts, cada instant. Tot amb calma, endrecant pensaments. Dema mes. Tinc ganes de compartir la cronica de cada dia vosaltres... Namaste... Cris.PD: Tinc moltes ganes d escriure, d abocar paraules i de compartir amb vosaltres tot el que aquest viatge em sacceja...

Aclimatant-me

Hola de nou. Encara estic a la fundacio: fins dimarts al mati. Venint d Espanya tenia una mica de febre i el metge em va comencar a donar antibiotics (sembla ser que estan fent el seu efecte). M he hagut d estar uns dies mes aqui, a RDT, pero m ha servit moltissim per a relaxar me i entrar a l India amb mes forca. Ara ja tot be. Escriuria moltissimes coses, el cap em bull d idees i de percepcions. La primera es la qualitat humana de les persones, la capacitat que tots i totes tenim per fer quelcom, encara que en moltes ocasions, les interferencies es creuein en el nostre cami. Aquests dies he estat en molts temples. Un noi que treballa a RDT m ha acompanyat a un durga, una mena de mezquita on els musulmans adoren la figura d Mahabwb Subani i on comparteixen resos i pregaries amb hindus, cristianas, protestants... Curios, oi? Tant que ens omplim la boca de convivencia intercultural i aqui es un fet improvisat i espontani. Tots, independentment de la seva religio o creences, es congreguen cada dijous (dia sant per a la comunitat musulmana) en aquest temple. Els uneix el convenciment que aquest sant va fer quelcom positiu per al seu poble, creuen que era una bona persona i li agraeixen. Tambe he estat en un temple hindu. En aquest cas, adoren a Shirdi Saibaba. Un altre lider carismatic del seu temps... El brahman m ha beneit i m ha ofert una mena de clavell entre taronja i groc en senyal de proteccio. No se com explicar vos ho, pero una se sent amb moltissima pau aqui. Tot i el caos i el desconcert (trencament absolut d esquemes), es posible permaneixer tranquila, serena, sense ganes de correr. Feia temps que no em passava. Dema vaig a visitar al nen que he apadrinat. Es a mes de 100 quilometres d aqui... es un nen amb problemes de parla i te sis germans. Tambe visitare un projecte per a dones, perque puguin tenir l oportunitat d emprendre el seu negoci i empoderar se. Ja us ho Contare. Tata, com diuen en Telugu, la llengua que es parla aqui... Petonets!!!!!

I, finalment, vaig arribar a l'Índia... Des d'Annantapur, terra de llum i de miracles

Namaste familia i amics!!!! Este es mi primer mensaje de impresiones compartidas desde la India. Y me emociona. Primero: estoy bien. Despues de unos dias aclimatandome a su ritmo y latidos, la India me empieza a conectar con la magia de contrates y colores, con su clima (40 grados dia y noche) y sobre todo, con su alma, la esencia de un pais y unas gentes tan diversas como variopintos resultan sus dioses y adoraciones. Desde hace un dia estoy en RDT, el comlejo que la Fundacion Vicente Ferrer tiene el Annantapur, una ciudad del estado de Andhra Pradesh. Pobre, sin mucho atractivo, pero quizas por esto el jesuita catalan decidio en su dia costruir aqui hospitales, casas para la gente mas pobre, escuelas... Una ciudad dentro de una ciudad. Un oasi, nunca mejor dicho. Pero a veces, los oasis deben de existir. Una agradece poder pasar aqui una semana para poder recuperarme sobre todo del caluroso y frenetico ritmo de la India. Durante estos dias podre conocer la otra cara de este pais: proyectos con mujeres, escuelas para discapacitados, hospitales (hoy he estado en varios, y en uno de ellos tratan a personas afectadas de SIDA)... Me acompana Ana (nombre europeizado de una mujer india que trabaja en la Fundacion). Me va contado como funciiona todo este engranaje (impresionante), de que se nutren los proyectos... He podido entrar a una maternidad y ver a bebes dentro de una incubadora... Es increible el trabajo que se esta haciendo aqui y lo mas importe: lo solido que es y la cantidad de puestos de trabajo que genera. La Fundacion procura emplear personas con mayor riesgo de exclusion social (mujeres infectadas de SIDA por sus maridos, personas con alguna discapacidad...). Esta experiencia me esta dando la perspectiva de la otra India, la no turistica, la que no tiene precio ni puede reservarse con antelacion. > > Venir hasta esta ciudad ha sido toda una experiencia. Ayer tome el tren por primera vez. Y, realmente, resulta una aventura. Los trenes aqui sorprenden por la cantidad de pasajeros y el ajetreo. Un desfile de personas y de energias. Me sorprende ver como las mujeres indias, tan guapas ellas con sus sharis y complementos coquetos, se acomodan tan facilmente a los aientos (a algunos solo se puede acceder haciendo maniobras casi malabares). Aqui ves de todo: desde una sesion de meditacion con musica de flauta de fondo, hasta personas arrastrandonse por los vagones pidiendo caridad. Los trenes, en la India, muestran la diversidad del propio pais. Una riqueza espirtual enorme, pero tambien inmundicia, soledad y desesperacion. > > Bueno, hasta aqui mi primera cronica (ya tenia ganas). Deciros que esto me esta enganchando y que por fin me siento conectada otra vez a mi alma de viajera e intrepida Kapuscinski... Fins una altra!!!!

Núvols de temps

El temps és una serp que et sorprén mossegant-te i que travessa, amb verí, la sang i la saviesa. El temps és aigua que discorre per un riu, voltejant i curiosejant.
El temps és una balança, sovint pesada, que arrosega sorra, llàgrimes, veus, riures, ahirs, i que s'inclina cap al futur.
El temps és terra de l'arbre que ve a portar aigua i que arrela a l'asfalt.
El temps és foc que crema les ferides i les consumeix.
El temps és temps que flueix, aireja, vola, creix. Temps que passa i que ens adelanta com un núvol sense pluja.
Els temps és vida, vida feta de serps, d'aigua, de balances, de terra, de foc. Passa, discorre, serpenteja i voreja. El temps l'atures i te l'imagines, com els núvols que veus passar i que semblen formes i figures bufonesques. I rius. I segueixes imaginant.

miércoles, noviembre 19, 2008

Rituals de pas

Fa un any vaig emprendre una camí iniciàtic, un ritual de pas cap a la consciència de les meves possibilitats. És com parar la màquina, després d'un trajecte sinuós i precipitat, és com posar-te al llit, després d'una jornada de tràfec. Havia de ser reflexió, però ara ja no sé si encara he acabat més confosa. Torno a enganxar un nou sender, d'aquí a poc, amb el convenciment que res ha canviat, però que ja no sóc la mateixa persona. Sovint m'atrapa el dilema de si satisfer una o altra vessant del meu ser, de si alimentar un o altre estómac... Les interferències, solien dir. Però tinc clar que vull alleujar-me d'aquesta pregunta, seguint un viatge a Àfrica, bebent de l'Acadèmia o tallant-me el cavell al zero per a treure l'espiritualitat. Però, què és exactament això? Per a mi és comprendre la teva veu interior, l'apartar els designis y les exigències més ridícules de la nostra societat i l'encarar-te, en definitiva, amb tu mateixa. Potser la Teresa es quedarà palplantada quan li ho digui, o potser li sonarà d'alguna cosa ja...

jueves, julio 03, 2008

Recuperant el "Ki"

A vegades, viure en un món ingràvid no et redimeix del pes de la quotidianitat, del trànsit de carrers plens d'asfalt. Aquesta lleugeresa és més que una sensació física, és una porta oberta a un pla eteri, insinuant, que flirteja amb l'ànima i que alhora resideix en el seu estat. Existeix l'ànima? És el pòsit de les experiències que flueixen i de les que ens arrabassen, com si haguessin de ser viscudes precipitadament. L'ànima, sovint, té pressa, i el nostre cos no la pot seguir; esbufega cridant clemència, quelcom que no sempre no se li pot concedir...

viernes, marzo 28, 2008

El SIDA, estigma de un pasado


Yesterday (Sudáfrica, 2004), dirigida por Darrell James Roodt es una expresión fílmica de cómo la epidemia del SIDA acecha África y su miseria. La película, rodada en lengua zulú (la etnia mayoritaria en este país y que fue blanco de discriminación durante el apertheit) pretende retratar cómo la enfermedad acentúa la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran ciertos nichos sociales: las mujeres sudafricanas, analfabetas, que viven en un entorno rural y que son seropositivas. Ésta es una de las fórmulas de la pandemia del SIDA y de la estigmatización social de la enfermedad y de los infectados. Ser una mujer sudafricana (el país con mayor número de seropositivos y cuyo sistema sanitario se ve desbordado por la epidemia), que vive alejada de la capital, analfabeta y que ha sido diagnosticada de SIDA es sin duda un infortunio, una cárcel en la que además arrastra las “cadenas” de la sociedad patriarcal, sinónimo de desigualdad de género, y que está enclavada en la medicina ancestral, antagónica a la biomedicina. Ésta, junto a la Educación y a una prevención eficaz, parecen los únicos antídotos a la epidemia. Repensar el tratamiento el SIDA supone hacer cambiar la mentalidad de las sociedades donde incide y transformar también las estructuras que corroe: las mismas donde se desarrollan las relaciones interpersonales y que paradójicamente favorecen las situaciones con mayor riesgo de exposición al virus. El SIDA puede ser interpretado pues como una disnomia[1], una enfermedad social.

Giro en la mentalidad social y transformación de estructuras


Al igual que la religión, la cultura, la ideología, etc., el SIDA y el imaginario social que lo rodea influyen en cómo los miembros de una comunidad donde incide la enfermedad perciben y conciben las relaciones interpersonales y su forma de interactuar con las estructuras sociales, políticas y económicas.

En el pequeño poblado zulú de Rooihoek, donde Yesterday vive junto a su hija Beauty, la comunidad rechaza a esta familia al enterarse que el padre está enfermo de SIDA. Tienen miedo a infectarse y a que el honor de su comunidad termine cuestionándose. Temen que el estigma individual que acarrea Yesterday acabe marcándoles como colectivo. Destierran al marido y con él, al SIDA.

Clifford Geertz, antropólogo y autor de una de las obras de referencia dentro de esta disciplina, La interpretación de las culturas, constata, situándose en la línea del relativismo[2], que “el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido” (1973: 20). Y añade: “El hombre es un animal que se completa a sí mismo. Siendo agente de su propia realización, el hombre crea, valiéndose de su capacidad general para construir modelos simbólicos, las aptitudes específicas que lo definen” (1973: 190).

De esta forma, el SIDA proporciona a la comunidad una pauta de conducta que improvisan a medida que ésta construye sus mitos, prejuicios y esteriotipa la enfermedad y las personas que la padecen: primero el marido de Yesterday y más tarde ella misma. Al hacérseles evidente la enfermedad reaccionan de forma diferente con Yesterday y a la vez su mentalidad y cosmovisión padecen nuevas transformaciones. Una de ellas es la que se produce con la medicina tradicional, entendida en este entorno como la curandería y prácticas de brujería que han regido ancestralmente el saber de las comunidades africanas.

La brujería, la sabiduría tradicional, ya no les proporciona respuestas a los nuevos males que acechan su comunidad. Los ritos y los cánticos no surgen efecto para paliar la enfermedad y recuperar la salud. Están desconcertados porque no pueden explicar, según su cosmovisión, qué sucede y porque, a pesar de sus esfuerzos, no salvan la vida a Yesterday y a su familia. Para ellos, todo se reduce a un avatar demoníaco. “Y lo raro, lo extraño, lo misterioso, tiene que ser explicado o sostenerse la convicción de que podría ser explicado”. Cuando esto ocurre, dice Geertz (1973: 98) “puede nacer en nuestro foro interno la oscura sospecha de que puede estar yendo a la deriva en un mundo absurdo”.

La mujer africana, rural, analfabeta y enferma de SIDA, condenada a la sumisión y a la violencia doméstica (consecuencia de la sociedad patriarcal en la que vive), y al estigma social por su enfermedad, desempeña ahora un papel de “heroína” y emprendedora al desafiar los prejuicios de su comunidad y la presión que sobre su familia ejercen, y cuidando finalmente de su marido, también infectado de SIDA. Al decidir hacerse cargo de su esposo, Yesterday planta cara al SIDA y a su comunidad. Construye un “hospital” fuera del poblado, pero no lo considera un destierro, sino un aislamiento provisional. No se rinde, sólo busca su lugar, y con ello, reclama un reconocimiento del SIDA como enfermedad.

Con esta decisión, crucial para el desenlace del film, la enfermedad pasa de ocupar un espacio privado (la verdad no sale de la casa de Yesterday, que prefiere no contarle a nadie la situación de su marido) a uno público; el SIDA se hace visible, todo el mundo sabe que esta familia ha sido tocada por el virus, la señalan, la estigmatizan, y (ellos sí) la destierran.

Sartori teoriza acerca de por qué la sociedad convierte ciertas diferencias en “imporantes” y en discriminaciones y, sin embargo acepta y tolera a otras: “Por que las diferencias que cuentan son cada vez más las diferencias puestas en evidencia por el que sabe hacer ruido y se sabe movilizar para favorecer o dañar intereses económicos o intereses electorales. Estas consideraciones nos hacen redescubrir la ya conocida verdad de que las diferencias son opiniones que están en nuestra mente, y que de vez en cuando se perciben como “diferencias importantes” porque así se nos dice y nos lo meten en la cabeza”. Estas declaraciones se recogen en la segunda parte del libro Sociedad integrada, sociedad desmembrada, publicado en marzo de 2000 (Editorial Taurus), y a su vez ilustran el artículo Multiculturalismo contra pluralismo, en Claves de Razón Práctica, revista editada en Madrid (Nº 107. Noviembre 2000. P 15-28) de análisis y reflexión de cuestiones sociales.

La enfermedad del SIDA en esta comunidad zulú se hizo visible no sólo al pasar de la esfera privada a la pública sino porque Yesterday la reconoció, la denunció y reivindicó un espacio social para ella y para sus enfermos.

Este nuevo comienzo, la nueva vida que empieza Yesterday con el reconocimiento público de su enfermedad, se representa en la película con el papel de la maestra y con el compromiso que ésta adquiere con la Educación.

La maestra del poblado es la amiga y cómplice de Yesterday en este proceso de cambio y superación del estigma social y representa el futuro de ésta al garantizar el cuidado y la educación de su hija, una vez ella muera.

El pasado y el futuro, el ayer y el mañana (el nombre de la protagonista parece evidenciar este binomio) están constantemente representados en el film como fases de cambio y transformación. En este sentido, la trama se estructura según las estaciones del año, empezando y terminando por el verano. Todo es cíclico y nada permanece, con lo cual, la muerte y la denigración representados por la enfermedad del SIDA, terminan transmutándose en vida y crecimiento, expresiones del icono de la Educación y de sus valores.

Paisajes y espera, libertad entre rejas

El contraste y la confrontación son el denominador común de la película. El contraste está representado por distintos elementos de la naturaleza, y la confrontación, por la violencia que se ejerce y se manifiesta tanto en el plano físico como en el simbólico.

El río, el ave (con el que dice soñar Yesterday y en el que desearía que se convirtiera su hija), las montañas, el viento, etc. aparecen en el paisaje del film detrás de una reja, como elementos secundarios de la escena. El autor pone así de manifiesto una libertad entre rejas, un paisaje enjaulado, una naturaleza controlada, limitada, una vida condicionada, en definitiva. De aquí que el mayor deseo de Yesterday sea “ver convertida a Beauty en ave”. Ésta debe sobrevolar, debe superar la enfermedad, el estigma, la muerte y el olvido de la sociedad.

Por otro lado, la confrontación se escenifica a través de la violencia que se ejerce en un plano físico y en el simbólico. La primera expresión se enmarca en el ámbito de lo doméstico (los malos tratos y las palizas que Yesterday recibe por parte de su esposo, cuando ambos vivían juntos, antes de que éste se fuera a trabajar a las minas de oro de Johannesburgo, la capital). La violencia simbólica es un concepto acuñado por el sociólogo Pierre Bourdieu: “Esa es la violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas «expectativas colectivas», en unas creencias socialmente inculcadas» (1999c: 173).

Bourdieu amplía la definición con otro concepto, el del poder simbólico, “que no emplea la violencia física sino la violencia simbólica, es un poder legitimador que suscita el consenso tanto de los dominadores como de los dominados, un «poder que construye mundo» (worldmaking power) en cuanto supone la capacidad de imponer la «visión legítima del mundo social y de sus divisiones» (1987b: 13).

La estructura de la sociedad patriarcal, que concibe la mujer como mera reproductora de la vida y del rol social y que justifica la sumisión de ésta al hombre, y la deshonra causada por la estigmatización social (a raíz de la enfermedad del SIDA o como consecuencia de casarse con miembros de otra etnia, etc.) son algunas expresiones de esta violencia simbólica.

Otra expresión de este tipo de violencia, recalcada en el film: el sufrimiento y la angustia que experimenta Yesterday al tener que regresar a casa a pie (dos veces consecutivas) sin poder ser visitada por el médico del otro poblado, después de caminar durante dos horas y tras haberse pasado un día entero haciendo cola esperando su turno. Esta violencia simbólica es consecuencia de una violencia estructuctural, la que propicia un sistema deficitario en recursos sanitarios y con la escasez y poca accesibilidad a los centros médicos.

Sin embargo, la película nos demuestra que el estigmatizado, la víctima de esta violencia simbólica acaba transformando el sufrimiento, el deterioro moral, en energía y poder que a su vez (recogiendo aquí el concepto de resiliencia[3]) traen consigo actos heroicos y el empoderamiento[4] de la mujer.

El estigma

El estigma es la expresión más clara de la violencia simbólica que se circunscribe en las sociedades donde incide el SIDA. El sociólogo Ervin Goffman analiza en la obra Estigma, publicada en 1963, la construcción del discurso estigmatizante y estudia el impacto que éste tiene sobre el individuo que lo padece: “El estigma no tiene que ver con los atributos sino con las relaciones. Un atributo ni es digno de crédito, ni no lo es, como una cosa en sí misma”. (1963: 13). Y añade: “La raza y el género son ejemplos que nos vienen a la mente. Para mí, ser blanco o mujer, pueden considerarse como atributos estigmatizantes en agrupaciones exclusivamente de negros o de varones; pero pueden ser el pasaporte para entrar en agrupaciones donde ellos constituyen la pauta, es decir grupos que son esencialmente blancos o esencialmente femeninos. Por lo tanto un estigma se hace un tipo especial de relación entre el atributo y el estereotipo”. (1963: 14). De esta teoría podría derivarse que, en realidad, la comunidad estigmatiza no porque la mujer padezca la enfermedad o porque tema que pueda infectar a los otros miembros, sino porque, señalándola, marcándola, prejuzgándola, en definitiva, la sociedad evita así comprender qué significa enfermar de SIDA y las consecuencias reales que ello acarrea. Estigmatizar es el camino fácil, supone no aceptar la responsabilidad social de abrir la mente a nuevos horizontes, nuevas realidades.

Goffman dice que el estigmatizado suporta la presión, la marca social, gracias a los cómplices que lo acogen en su sufrimiento: “Las personas estigmatizadas aprenden a manejar esta situación, cultivando categorías de “el otro simpatizante”, en cuya presencia pueden estar seguros de ser aceptados. Éstos son “los propios” y “los sabios”. Los “propios” son aquellos que comparten el estigma, entre quienes el estigma en sí puede significar una ventaja. En este grupo, la persona es libre de hablar abiertamente y sin fingimientos y, por lo tanto, puede desarrollar su propia “historia”. Por otra parte, los “sabios” están formados por personas que son lo que él llamó “normales”, pero cuya relación con individuos estigmatizados los hace “miembros honorarios del clan. Estos pueden ser amigos, o familiares, o aquellos que están profesionalmente implicados con el grupo estigmatizado”. (1963: 41).

El marido de Yesterday pertenecería al grupo de “los propios”, mientras que la maestra estaría entre “los sabios”.

El sociólogo también destaca las distintas formas de identificar un estigma: “Algunas veces, la categoría de estigmatizados es obvia. Algunas veces, la sociedad encuentra modos de hacerla obvia: las personas judías en la Alemania Nazi, teniendo que usar una estrella amarilla, por ejemplo; o los que sufrían de lepra, teniendo que llevar una campanilla. Pero, frecuentemente, la categoría de estigmatizado es invisible: las enfermedades mentales, por ejemplo; o, en nuestro caso, la infección de VIH. Entonces, el asunto es el manejar la información... Exhibir o no exhibir; decir o no decir; permitir o no permitir; mentir o no mentir; en cada caso, a quién, cómo, cuándo y dónde”. (1963: 57). Yesterday decidió “mentir” para luego “decir”. Al visibilizar la enfermedad, ésta quedó estigmatizada, al igual que ella y su familia, pero gracias a ésta marca y presión social, reaccionó y no se sometió al destierro al que la condenaba su comunidad.

BIBLIOGRAFÍA

-GOFFMAN, Ervin. “Stigma – Notes on the Management of Spoiled Identity”. Publicado por primera vez en 1963. London, Penguin. 1990.
-SARTORI, Giovanni. Multiculturalismo contra pluralismo. 2000. Claves de Razón Práctica. Nº 107. Noviembre. ISSN 1130-3689. P 4-8. http://claves.progresa.es/pdf/2000/Claves_107.pdf

-BOURDIEU, Pierre. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. 2ª Editorial Anagrama. Barcelona, 1999c.

-BOURDIEU, Pierre. ”Habitus, code, codification”, Actes de la Recherche en Sciences Sociales. núm. 64. 1987b.

-GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa Editorial. Barcelona, 1973.

-WINCH, Peter. Comprender una sociedad primitiva. Instituto de Ciencias de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona. 1994. Ediciones Paidós. Barcelona.

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[1] En términos antropológicos, disnomia significa enfermedad social, desorden. Situación que se da con el quebrantamiento, a raíz de una situación externa, de la estructura social establecida.

[2] Peter Winch es otro de los iconos del relativismo, posición que predominó a finales del siglo XX. La tesis wincheniana (1994: 14) sostiene que “cada cultura posee sus supuestos epistémicos, éticos y lingüísticos específicos, los cuales no permiten a sus miembros juzgar, entender y explicar los de las otras culturas”.

[3] En psicología, el término se refiere a la capacidad de las personas para sobreponerse a tragedias o pérdidas.

[4] Según la Federación de Mujeres Progresistas, ONG que trabaja para el reconocimiento de la mujer y la denuncia de la injusticia social, el empoderamiento significa que éstas “contribuyan en plenitud de condiciones y de capacitación para la construcción de la sociedad”. Los derechos humanos, la salud sexual y reproductiva y la educación son los tres ámbitos en los que el colectivo femenino debe ganar terreno para adquirir una mayor representación y protagonismo social.

miércoles, marzo 26, 2008

La ablación, un corte entre culturas

La detección, en los últimos años, de casos de ablación en niñas de origen africano en el Estado español[1], abre un interrogante acerca de si debe ponerse límites a la tolerancia de ciertas prácticas ancestrales, ajenas a nuestra cultura, y que conviven en ella de la mano de la inmigración. El dilema enfrenta el respeto a las peculiaridades de cada cultura que se propugna desde el relativismo antropológico[2] y la defensa de los derechos humanos que debiera regir un orden jurídico internacional[3].

La ablación es un rito de paso, un ceremonial cultural, por el que las pequeñas de las sociedades que la practican dejan de ser niñas para ser reconocidas, por su comunidad, como mujeres y esposas. Para Occidente, sin embargo, esta práctica es considerada como una mutilación[4] y atenta contra los derechos reproductivos[5], y otras garantías esenciales de la persona (ver la anotación en el punto 3).

¿En base a qué criterios han sostenido durante siglos la práctica de la ablación las sociedades de origen de estas niñas inmigrantes? ¿Qué críticas justifican nuestra condena? Deconstruir ambos discursos nos va a permitir identificar los ítems de cada uno para poder interpretarlos y comprobar hasta qué punto difieren los unos de los otros.

Un mundo de interpretaciones [6]

::. La tradición vs La Religión, el Salvajismo y el Exotismo

“La ablación tiene un carácter recomendatorio y no obligatorio. Si la madre de la niña se niega a circuncidar a su hija, por tradición, lo hace la abuela. Es una sunna, una tradición” (Kaplan, 2007: 117). Lo constata Hany Sour, una anciana de Mauritania que en su comunidad se encarga de practicar la ablación[7], y cuya voz ilustra un reportaje publicado en El País para abordar esta realidad (18/06/06. P 2): “Se hace para que las niñas sean puras, limpias, según nuestra tradición. Sin pasar por esto, ni siquiera pueden servir la comida ni la bebida”.

Desde nuestra sociedad, sin embargo, se tiene la convicción de que es algo impuesto por la Religión[8]: “Ningún Dios lo ordena”, titula El Mundo (19/02/06. P 32) para desmontar este mito y dejar claro que “la culpa de la ablación no la tienen ni Dios, ni Alá, ni Yaveh”.

Otra idea en la que basamos nuestra denuncia es la de considerar la ablación como un acto de salvajismo, como algo primitivo, no racional para nuestra cultura, en definitiva. Este discurso está presente en la literatura de los relatos que, a modo de crónicas de una expedición hacia el mundo salvaje, se firman desde Occidente. El País (16/06/06), por ejemplo, escribe el reportaje de la ablación desde un exotismo periodístico y utiliza este recurso para crear expectación al lector: “Una reportera de El País viajó hasta Mauritania. Esto es lo que vio…”.

“Y lo raro, lo extraño, lo misterioso, tiene que ser explicado o sostenerse la convicción de que podría ser explicado”. Cuando esto ocurre, sigue Geertz (1973: 98) “puede nacer en nuestro foro interno la oscura sospecha de que puede estar yendo a la deriva en un mundo absurdo”.

La campaña electoral también ha echado mano de la ablación para instrumentalizarla. El líder popular, Mariano Rajoy, la calificó como una “costumbre intolerable” y el Mundo (10/02/08. P 5) incluyó estas declaraciones dentro de un reportaje para abordar los “focos de tensión” de la población inmigrante y en el que se presentó como un conflicto la visibilidad de estos colectivos en ámbitos como la Sanidad o la Educación.

Hablar de la ablación sin enmarcarla en un discurso cultural es desorientar a la opinión pública y más si este concepto se reutiliza para alimentar los prejuicios en torno a la inmigración.

La ablación se resignifica pues en nuestra sociedad como un hecho intolerable, una práctica irreconciliablemente denunciable. Una postura que, construida únicamente a modo de titular, sin una reflexión profunda y antropológica, podría caer en un fácil etnocentrismo.

De hecho, “algunas feministas africanas han calificado de imperialismo occidental las críticas vertidas desde aquí”, escribe el Mundo (26/11/00).

Geertz (1973: 28) afirma que para interpretar y acercarnos a otras culturas no debemos hacerlo desde nuestra perspectiva sino mirando a través de los ojos de los que nos son ajenos: “Las descripciones de culturas de bereberes, judíos o franceses deben encararse atendiendo a los valores que imaginamos que bereberes, judíos o franceses asignan a las cosas, atendiendo a las fórmulas que ellos usan para definir lo que les sucede”.

Geertz (1973: 51) habla de un software de la cultura, como si se tratase de un programa informático que hace funcionar al hombre y que almacena los mecanismos de control que rigen su comportamiento: “La cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta –costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos-, como ha ocurrido en general hasta ahora, si no como una serie de mecanismos de control –planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros llaman “programas”) que gobiernan la conducta. El hombre es precisamente el animal que más depende de esos mecanismos de control extragenéticos, que están fuera de su piel, de esos programas culturales para ordenar su conducta”.

E incluso va más allá y considera que este entendimiento no se completa con sólo comprender esta red simbólica, sino cuando se consigue conectar con su cosmovisión: “Hay que entender sus conceptos explícitos e implícitos” (1973: 21).

Geertz presenta pues un “concepto semiótico de cultura” (1973: 20): “Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido”. “Considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, si no una ciencia interpretativa en busca de significaciones”. Y concluye: “El hombre es un animal que se completa a sí mismo. Siendo agente de su propia realización, el hombre crea, valiéndose de su capacidad general para construir modelos simbólicos, las aptitudes específicas que lo definen” (1973: 190).

Winch (1994: 16), por su parte, rubrica la idea de Geertz al afirmar que cada expresión cultural tiene sentido dentro del contexto en que se construye: “A lo sumo podemos decir que son diferentes entre sí, pero no que unos criterios sean “mejores” o “más acertados” que otros. Es, por tanto, lógicamente falaz imponer nuestros criterios de verdad o falsedad a afirmaciones que, por peregrinas que nos parezcan, no deben tomarse fuera de contexto. Moramos en mundos distintos. Ningunos de ellos, de por sí, suministra una posición privilegiada que permita medir a los demás”.

::. Aprendizaje cultural, Adquisición de los roles de mujer, esposa y madre y Identidad vs Desigualdad de género y Sometimiento

Para las sociedades donde se práctica[9], la ablación se entiende dentro del ceremonial por el que las niñas son iniciadas a la cultura de su comunidad. Aprenden su sabiduría, cómo relacionarse con otras etnias y los derechos y de las obligaciones que tienen como mujeres de su comunidad. Son reconocidas como adultas, en definitiva. Esta iniciación tiene lugar antes de que la niña tenga su primera regla y se articula alrededor de la práctica de la ablación. Ésta es pues un rito de iniciación, un corte físico, una mutilación, pero también un corte psicológico, ya que la comunidad representa de esta forma la transformación de la niña a mujer y por lo tanto la asunción de sus roles como esposa y madre.

Así lo constata Adriana Kaplan (2007: 112): “La ablación no es un rito de pubertad física si no social. Las niñas son circuncidadas cuando tienen entre cuatro y siete años, y siempre antes de la primera menstruación. El rito celebra que se pasa de la infancia a la edad adulta”.

El paso de la niñez a la edad adulta no se concibe únicamente como una transformación, la adquisición de ciertos roles sociales conjurados en el rito de paso, sino un logro mucho más trascendente: ser considerado como un miembro de la comunidad, pertenecer a ella.

Para la comunidad, la niñez es un estado de tránsito, sólo se le confiere valor pensándola como el paso previo a la edad adulta. Las niñas no tienen ninguna función social dentro de la comunidad, sólo se las reconoce como mujeres, esposas y madres potenciales y para ello deben desempeñar estos roles según exige la tradición; deben aprehender la cultura ancestral. Geertz (1973: 58) habla de que esta transformación también se produce en la sociedad de Bali que él estudia en su pesquisa etnográfica. Aunque en este caso, con matices importantes: “En Java, la gente dice llanamente “ser humano es ser javanés”. Los niños pequeños, los palurdos, los rústicos, los insanos, los flagrantemente inmorales son considerados adurung djawa, aún no javaneses”. Y añade: “Ser un hombre, en Java, es ser una clase particular de hombre: es controlar la propia respiración mediante técnicas análogas a las del yoga; proferir las apropiadas palabras; preferir ciertos alimentos guisados de ciertas maneras, etc. Adquirir ciertos modales, asimilar la cultura”.

Geertz concluye que a pesar de de que todos los hombres de la comunidad, para ser aceptados como tales, deben asimilar ciertas normas y comportamientos, nunca se conseguirá una sociedad homogénea porque “los hombres difieren entre sí”.

Lo mismo constata Renato Roseldo, que en su conferencia acerca de la ciudadanía multicultural que impartió el pasado febrero en la Universidad de Deusto afirmó que “puede ser que una cultura se comparta de la misma forma, pero a veces no sucede así. Mutilador y mutilado entienden la mutilación de distinta manera. La mutilación se entiende de distinta manera dentro de un mismo contexto. La cultura parece más un debate que un consenso”.

Podemos hablar de culturas distintas, pero también de sujetos culturales diferentes[10].

Nuestra sociedad, por el contrario, no concibe la ablación como una práctica para el crecimiento personal, para adquirir identidad, sino que la condena como algo absolutamente negativo. Nuestro discurso es que reduce a la mujer y la somete al hombre y a la suerte de su comunidad. Así lo constata la doctota nigeriana Olayinka Koso-Thomas, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y autora del trabajo “La circuncisión de las mujeres: Una estrategia para la erradicación”. Koso-Thomas hace estas declaraciones a El Mundo (26/11/00. P 8): “Yo lo llamo las tres B, Bed, Breakfast and Babies. Los hombres africanos creen que las mujeres no deben sentir placer, sólo cuidarlos a ellos y a sus hijos”.

El componente sexual tiene un peso importante en la tradición de la ablación. Las sociedades que la practican entienden que al extirpar el clítoris, la mujer pierde el deseo sexual. También creen que es una forma de evitar que ésta mantenga relaciones extramatrimoniales. Esto se percibe en una sociedad poligámica, en la que el hombre tiene que satisfacer por igual a sus mujeres. Piensa que con la ablación disminuirá el deseo de éstas y por lo tanto no tendrá que cubrir las expectativas de todas.

Desde Occidente, contrariamente, se considera la ablación como “una marca más de la desigualdad de género” (El País, 18/06/06. P 3). Resignificamos el valor positivo con que la sociedad de origen construye el concepto de ablación con términos como cicatriz, marca y trauma, todos ellos con connotaciones negativas y que denotan dolor y sufrimiento en lugar de celebración y crecimiento.

Para la sociedad que la practica es un rito de paso, para Occidente, un retroceso, un sometimiento: “A la niña se le bautiza y luego se la corta. Así se convierte en una verdadera mujer, se le da una identidad social más marcada”. (El País, 18/06/06. Pág. 2).

Esta identidad no se circunscribe, únicamente, dentro de la comunidad de origen de la niña, sino que también se construye fuera de ésta, en la sociedad de acogida, en el caso de que se haya producido una emigración: “El motivo por el que niñas inmigrantes residentes en España son sometidas a esta práctica es porque guardan así su identidad y mantienen un vínculo de unión con las tradiciones de su comunidad (El Mundo. 19/02/06)”, según Fallida Mammar, directora del Servicio de Mediación Social del Ayuntamiento de Madrid.

::. De la inclusión a la exclusión: La maternidad como valor social versus la Coacción de la libertad y la Privación de los derechos de la mujer

Se considera que la mujer no circuncidada no puede tener hijos. El sentido que adquiere esta creencia en las sociedades donde se practica la ablación trasciende los anteriores si se tiene en cuenta que el único valor social de la mujer es el representado por su capacidad reproductora. Su sexualidad es la del hombre porque está regida por un patriarcado. La función que se ha encomendado a la mujer es la de procrear y procurar que sus hijos sigan teniendo descendencia.

Por lo tanto, la ablación es una condición sine qua non para la inclusión de la mujer en su comunidad; si no está circuncidada no pertenece a ésta, se trata de “estar dentro o de estar fuera” dice Adriana Kaplan (2007: 113). Para nuestra cultura, sin embargo, la ablación implica exclusión, “estar fuera”, coartar la libertad de la mujer privándole de sus derechos reproductivos. El hombre considera a una mujer no circuncidada impura, sucia. Por lo tanto, el someterse a la ablación es un requisito previo al matrimonio. Para encontrar marido, la mujer debe haber sido sometida a la ablación del clítoris, sino está no puede casarse, ni tener hijos, y además es rechazada por su comunidad y tiene que marcharse.

Esta apreciación ya es reconocida por Geertz (1973: 312) en su relato de la riña de gallos cuando afirma que el hombre de Bali que ha tenido hijos tiene mayor estatus social dentro de su comunidad, mientras que el que no los ha tenido está en desventaja respeto al anterior y se le considera “un niño”, no se le toma en cuenta: “Lo que realmente da sentido a una pareja, a un matrimonio, no es el matrimonio, la unión en sí, sino el que ellos procrean, tengan descendencia y su relación con ésta”.

¿Con este ejemplo se plantea la duda de si lo que adquiere un valor social real es el haber garantizado una descendencia para la comunidad, y no tanto la maternidad.

En todo caso, dejando de lado la condición de género del rito social, éste constituye la única vía para que cualquier miembro de la comunidad sea aceptado: “En Bali ser objeto de chanzas es ser aceptado. Aquél fue el momento de cambio total de nuestras relaciones con la comunidad, y ahora ya nos encontrábamos literalmente adentro” (Geertz. 1973: 342).

Pero de la misma forma que la comunidad proporciona la identidad a sus miembros, también puede negársela y rechazarlos. Ésta puede desterrar a la mujer no circuncidada, excluirla por no desempeñar sus roles y no cumplir con sus obligaciones sociales. Lo constata una mujer que pasó por esta experiencia y que recoje El País (18/06/06. P 2): “Yo le conté que es algo que exige la comunidad. Sin pasar por ahí, ella estaría excluida”.

::. Connotación higiénica vs Salud y Muerte

Para las sociedades donde se practica, la ablación tiene también una connotación higiénica ya que se justifica bajo la creencia de que una mujer no circuncidada es una mujer impura. El clítoris, que es la parte que se extirpa, se considera un órgano sucio e incluso feo. La comunidad margina a la mujer no circuncidada y prohíbe que los otros miembros beban o coman de los productos que ella ha manipulado. Otra significación de pureza es la que se construye con el mito de que el clítoris es la parte masculina de la mujer ya que éste, en caso de que no se extirpe, puede llegar a alcanzar las mismas proporciones que un pene. Cortar el clítoris de la mujer es dejarla pura, devolverle su autenticidad femenina.

Se extirpa la parte del hombre de la mujer, para que ésta pueda desempeñar su rol femenino. Al igual que el gallo en Bali, el clítoris, que representa la masculinidad, el deseo sexual, es objeto de sacrificio y constituye el elemento central del rito de paso.

Otra idea es que el bebé muere si al nacer su cabeza toca con el clítoris. También se cree que las mujeres que se han sometido a la ablación tienen menos problemas en el parto y el periodo de lactancia cunde más para el bebé (algunas comunidades creen que no es bueno mantener relaciones sexuales durante el periodo de amamantamiento porque el semen ensucia la leche maternal).

Para nuestra cultura, sin embargo, la ablación no se concibe como una práctica higiénica sino como una fuente infecciosa y perniciosa para la salud de la mujer ya que al extirparle el clítoris, ésta pierde mucha sangre y puede morir. La mala cicatrización de las heridas o las infecciones que se derivan de realizar la operación bajo condiciones poco higiénicas pueden ser otras de las consecuencias nocivas para la salud de ésta, que además está expuesta a contraer el SIDA y tiene un riesgo elevado de que su bebé muera al nacer (la cicatriz obstruye la salida). Las secuelas psicológicas y una larga lista de enfermedades e infecciones son otras lacras que Occidente advierte en esta práctica.

Para las sociedades de esta tradición, el dolor es pues un estado natural, un peaje que las mujeres deben estar dispuestas a pagar. Estas comunidades han “aculturado" el sufrimiento, lo han naturalizado. El dolor forma parte de lo que Geertz (1973: 189) llama su “esquema cultural”: “Patrones o modelos para organizar procesos sociales y psicológicos…”.

El autor (1973: 101) recurre a la religión como un esquema cultural para estudiar el tratamiento del sufrimiento. Expone que en Bali, éste se ha rutinizado, naturalizado a través de cánticos y otras expresiones propias de los ceremoniales: “El efecto reconfortante del canto (…) estriba en última instancia en poder dar a la persona enferma un vocabulario que le permita comprender la naturaleza de su mal”.

Geertz dice que la religión no da respuesta a cómo evitar el sufrimiento sino que se propone hacer creer a las personas que lo padecen que éste es un estado normal. El simbolismo de la religión (pone de ejemplo los cánticos de los navajos para curar enfermedades físicas y morales) ayuda a contextualizar este sufrimiento de forma que la víctima al identificarlo a través de la música lo ve como algo natural.

Esto podría extrapolarse al caso de la ablación, con los cantos, bailes y los festejos con los que la comunidad recibe a la niña circuncidada, al regresar ésta de su retiro, tras ser sometida a la ablación, una vez la herida ya ha cicatrizado[11].

Conceptos como “Riesgo”, “Infección”, “Hemorragia”, “Dolor”, “Estado de Shock”, “Daño”, “Esterilidad” y “Marca” construyen el discurso de Occidente contra esta práctica (El País. 18/06/06: PP 2 y 3). La misma cabecera amplía estas críticas en un reportaje que recoge las voces de diferentes niñas, ya mujeres, que han sido sometidas a esta práctica: “La hija de Aicha, una niña de pelo rizado y grandes ojos oscuros, se levanta la falda, provocando la risa de la concurrencia: quiere mostrar su sexo. Su sexo sin marcas”. Huellas indelebles en una mujer marcada”.

“Riña” de conceptos y la violencia como escenario común

La confrontación entre tradición y mutilación, entre el aprendizaje y sometimiento, es la dicotomía construida por Occidente para identificar lo bueno y lo malo, las acérrimas críticas en contra de la ablación y las familias inmigrantes que consiguen burlar el sistema llevándose sus hijas a África para circuncidarlas aprovechando las vacaciones de verano.

Este binomio se constata en la literatura que tiñe la cultura de origen de la práctica con una connotación ancestral, tradicional, y la que describe nuestra postura. La mujer anciana que dirige la práctica de la ablación y que realiza el corte tiene prestigio para su comunidad de origen (ver anotación 7), mientras que en nuestra cultura ésta asume el papel de verdugo, es la “ejecutora”, “la mujer de la cuchilla” (El País, 18/06/06. P 2).

“Las ejecutoras suelen ser mujeres mayores, mutiladoras profesionales o parteras tradicionales”, describe El País, en la edición mencionada anteriormente.

El discurso alrededor del bien y el mal, de lo denunciable y lo recomendable, no se construye únicamente desde Occidente. En las sociedades originarias de estas prácticas, también se constata esta dialéctica dentro del mismo contexto de los ritos de paso. Utilizando el lenguaje de Geertz, el rito de la ablación es una riña de actores, de obligaciones y instintos, de lo aceptable y lo repudiable, del estar dentro y del estar fuera. Geertz (1973: 345) afirma: “En la riña de gallos, el hombre y la bestia, el bien y el mal, el yo y el ello, la fuerza creadora de la masculinidad excitada y la fuerza destructora de la animalidad desencadenada se funden en un sangriento drama de odio, crueldad, violencia y muerte”.

El modelo que aquí describe Geertz podria trasladarse, en el caso de la ablación, a la siguiente estructura: el bien (la sumisión), enfrentado al mal (el deseo sexual, la promiscuidad, etc.), la mujer impura (sangre, hemorragia, etc.) contra la mujer pura (simbolizada por la cicatriz, la asimilación de la cultura de la comunidad, etc.), el ser aceptado por la comunidad versus el rechazo, el destierro, la estigmatización, etc.

En ambos ritos, la violencia es el denominador común: “Cada pueblo, según afirma el proverbio, ama su propia forma de violencia” (Geertz: 1973: 369).

Fuera de la escena del rito, nuestra sociedad sigue perpetuando esta dicotomía con la diferenciación que, a través de prejuicios sociales, hacemos en relación a la mujer de aquí y la inmigrante. Lo corrobora Gil Araujo (2007: 21): “Pensamos que una es moderna y emancipada mientras que la otra es tradicional, con un bagaje cultural subdesarrollado y con la única función de la reproducción social”. Sin embargo, la autora defiende que el ejercicio de pensar qué nos distancia nos hace ver que no somos tan diferentes, que en nuestra sociedad también hay desigualdad: “Al diferenciar Nosotras de Ellas se ocultan las diferencias de poder que hay dentro de cada grupo”.

Conclusión

La convivencia entre culturas diferentes y a veces antagónicas nos lleva a plantearnos cuáles son los límites de la tolerancia, hasta qué punto podemos integrar la diversidad. Este conflicto adquiere mayor trascendencia cuando el choque entre culturas supone la vulneración de los derechos humanos y pone en peligro la integridad de la persona. La ablación ejemplifica este dilema. Algunos, como la antropóloga Adriana Kaplan y los profesionales que forman un equipo interdisciplinar de estudio, han abordado la cuestión con la siguiente propuesta: “Iniciación sin Mutilación”. Pretenden sensibilizar a las comunidades de Gambia –éste es su ámbito de trabajo-, de que no es necesario extirpar el clítoris de la niña para transmitirle el saber ancestral, para convertirla en mujer.

Quizás desde Occidente también deberíamos pasar por este proceso de sensibilización. Nuestra asignatura pendiente es conseguir despojarnos de las vestiduras etnocéntricas e intentar comprender que la nuestra, no es la única percepción. Este entendimiento nos situará en una posición más humilde para interpretar y quizás poder juzgar a culturas ajenas. Porque en el fondo, recogiendo a Geertz (1973: 24) en palabras de Ward Woodenough: “La cultura consiste en lo que uno debe conocer o creer a fin de obrar de una manera aceptable para sus miembros”. ¿Cuántas ablaciones nos autopracticamos cada día para sentirnos reconocidos, para que nuestro entorno nos acepte?

BIBLIOGRAFÍA

Geertz, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa Editorial. Barcelona, 1973.

Giner, S. “Introducción a”: Winch, P. Comprender una sociedad primitiva. Instituto de Ciencias de la Educación de la Universitat Autónoma de Barcelona. 1994. Ediciones Paidós. Barcelona.

Winch, Peter. Comprender una sociedad primitiva. Instituto de Ciencias de la Educación de la Universitat Autónoma de Barcelona. 1994. Ediciones Paidós. Barcelona.

Female Circumscision, Escisión and Infibulation. The facts and proposals for change. Report nº 47. Minority Rights Group.

Adam Muñoz, M.D. La mutilación genital femenina y sus posibles soluciones desde la perspectiva del derecho internacional privado. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba. 2003.
PÁGINAS WEB: http://mgf.uab.es/

MONOGRÁFICOS

KAPLAN MARCUSAN, A. Salud sexual y reproductiva de las mujeres inmigrantes. En: “Monográfico sobre Género e Inmigración. Mujeres migrantes, Viajeras Incansables”. Bilbao. Harresiak Apurtuz. 2007. P 113-140. BI-2114-06.

GIL ARAUJO, S. Normas, discursos y representaciones en torno a las mujeres inmigrantes no comunitarias. En: “Monográfico sobre Género e Inmigración. Mujeres migrantes, Viajeras Incansables”. Bilbao. Harresiak Apurtuz. 2007. P 15-28. BI-2114-06.

ARTÍCULOS DE PRENSA

ALFAGEME, A. “La ablación mutila África”, El País. [Madrid] (16/06/06), núm. 10.602, Domingo. P 1-3.

ROMERO, A. “Una tiene que prohibir la mutilación Genital Femenina dentro y fuera de su territorio”. El Mundo. [Madrid] (26/11/00). P 8.

ALVARADO, E. “El oculto crimen de “purificar” a las mujeres”. El Mundo. [Madrid] (19/02/06). P 32.

BERNÁ, C; CANELLADA, D; VIDAL, J.M. “Extrañas Costumbres”. El Mundo. [Madrid] (10/02/00), núm. 643. P 5.


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1 La antropóloga Adriana Kaplan y el médico de familia Pere Toran (Centro de Atención Primaria en Mataró, Barcelonès) constataron, el pasado 7 de marzo en Lleida, durante el transcurso de las “II Jornadas de Género y Desarrollo Rural. Mujer y Salud”, que en Catalunya han aumentado considerablemente el número de casos de niñas, hijas de inmigrantes y residentes en el Estado español, que han sido sometidas a la ablación. “Sus padres aprovechan el viaje que por vacaciones realizan a su país de origen para circuncidar a las pequeñas”, dice Toran. Ambos encabezan un estudio interdisciplinar, pionero en el Estado, para abordar la ablación desde una perspectiva psicosocial. Proponen campañas de sensibilización en los países donde se realiza esta práctica, principalmente en Gambia, para que se retire la ablación del ritual. Su planteamiento es: “Iniciación sin ablación”.

2 Peter Winch es uno de los iconos del relativismo, posición que predominó a finales del siglo XX. La tesis wincheniana (1994: 14) sostiene que “cada cultura posee sus supuestos epistémicos, éticos y lingüísticos específicos, los cuales no permiten a sus miembros juzgar, entender y explicar los de las otras culturas”. También recojo en este trabajo la postura relativista de Clifford Geertz.

Salvador Giner, director del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, escribe en el prólogo de Winch (1994: 14): “Los occidentales, con su óptica peculiar, no están en condiciones de comprender, ni mucho menos juzgar, a musulmanes, budistas, animistas, taoístas; ni entender la llamada mentalidad primitiva ni la de los pueblos que habitan sociedades de casta, ni otras igualmente exóticas”.

Winch traza su tesis en torno a la pregunta de cómo entender los valores, concepciones y costumbres de una sociedad esencialmente distinta de la nuestra. Para encontrar respuesta, fija su atención en lo que llama “sociedad primitiva”, tomando como referencia el pueblo africano de los zande que estudió el antropólogo británico Evans-Pritchard, en 1937, y que cuyas experiencias se sintetizan en “Brujería, Oráculos y Magia entre los Azande”.
3 La ablación vulnera los Derechos Humanos (1948) que resume la máxima de que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Este punto está descrito en el artículo 3 de la Declaración Universal. A parte de este texto marco, existe otra legislación que vela, específicamente, por las garantías de la mujer. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Euskadi recoge en su cuaderno “Género y perspectiva de Género”: “Las Naciones Unidas auspiciaron la elaboración de un conjunto de instrumentos jurídicos internacionales destinados explícitamente al reconocimiento de determinados derechos de la mujer. Los dos textos más importantes son: Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (1967). Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979)”. Esta práctica también vulnera los derechos reproductivos (ver el punto 5) de la mujer.
4 Adriana Kaplan (2007: 120) afirma en su artículo publicado por Harresiak Apurtuz, que en los foros internacionales la ablación se ha rebautizado como “Mutilación Genital Femenina (MGF)” y que con la institucionalización de este concepto, se reconoce, por primera vez, que esta práctica, además de atentar contra la integridad física de la mujer, supone un riesgo para su salud mental.
5 Adriana Kaplan (2007: 109) recoge la definición de los derechos sexuales reproductivos en su informe sobre “Salud sexual y reproductiva de las mujeres migrantes”, publicado en el Monográfico sobre “Género e Inmigración”, editado en 2007 por la coordinadora de ONGs de inmigrantes Harresiak Apurtuz. La autora introduce el concepto de derechos reproductivos que fue acuñado en 1994 por la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en el Cairo. “En dicha Conferencia se acordó, otorgando carta de naturaleza mundial, que la salud reproductiva es el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o inestabilidad, en todas las áreas relacionadas con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. Por ello, los derechos reproductivos implican garantizar que las personas puedan tener una vida sexual satisfactoria, sin riesgos, la capacidad de reproducirse, así como la libertad de decidir sí, cuándo y qué tan a menudo hacerlo”.
6 En este apartado me centro en las líneas interpretativas con las que se define la práctica de la ablación desde la perspectiva de las sociedades de origen: la visión psicológica y sexual, la sociológica y la que se rodea de connotaciones higiénicas, según recoge Female Circumscision, Escisión and Infibulation. The facts ans proposals for change. Report nº 47. Minority Rights Group.

7 Según Kaplan (2007:113), en Gambia la mujer que practica la ablación a la niña se llama ngnangsimbah y se considera como la madre/padre de los iniciados. Es
decir, lo que nosotros consideramos una mutiladora, para la cultura de origen de
la práctica representa una figura protectora. Es una anciana del grupo, con lo que se le atribuye una sabiduría, y dentro de su comunidad ejerce el papel de guía espiritual, con poderes sobrenaturales.

8 La ablación no tiene religión. La practican por igual Musulmanes, Católicos, Protestantes, Animistas y no creyentes.

9 Principalmente, en el África subsahariana, pero también en Egipto, Omán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, en comunidades de la India, Asia y pacífico y algunos países de Latinoamérica.
10 Geertz (1973: 57) llama al hombre artefacto cultural porque “la cultura suministra el vínculo entre lo que los hombres son intrínsecamente capaces de llegar a ser y lo que realmente llegan a ser uno por uno”. Es decir, no sólo son diferentes las culturas, sino también las personas que pertenecen a cada una de ellas.

11 Esta es la tercera y última fase del rito de paso, en el que la niña, ya convertida en mujer tras haberse sometido al aprendizaje ancestral, es presentada públicamente a los miembros de la comunidad. La sangre provocada por la operación ya no es una herida, sino una cicatriz, algo que ha madurado. Los cánticos y el festejo se encargan de naturalizar el sufrimiento, de presentarlo como una celebración y no como un tormento.

lunes, agosto 20, 2007

Impressions del viatge a Guinea Equatorial

Ja és un nou "dia de la Marmota". La rutina recomença, com si es tractés d’una seqüència de sons i imatges regravades o repetides en un CD. Aquesta és la sensació que tens en descobrir Guinea Equatorial. T’endinses en un bucle d’estampes encadenades: el Luís canta l’alè al Centro Cultural mentre la Jerónima clama un trosset de plat; el Mahmout arriba i marxa atabalat, com si algú l’estigués perseguint; el Jei s’excusa repetint-nos ‘us tinc abandonades’…. i de la pastisseria dels libanesos surt una flaire a croissant que et rescata de la hipnosi que provoca el sol infernal que cau només despuntar el dia. Però, tot d’una, algun episodi estrany i frikie acaba per trencar aquesta quotidianitat: El Bienvenido ens proposa anar a Ebibigyn i de pas ens canta els greatest hits de la Laura Pausini; assistim a un sopar narcòtic amb Madamme Margarit i aconseguim tombar l’orgull guineà engolint dos peixos de tamany tauró (algunes dones mengen més que els homes, sí!); pugem al cotxe del nebot del president i ens passegem per tot Bata a ritme de Chambao… Curiós, oi?
La vida a Guinea, al meu entendre, és tan avorrida com esperpèntica.

El primer ho fa la misèria, propiciada per un aparell polític que governa en una dictadura i, en conseqüència, per una economia que es ven al petroli i que s’embutxaca, literalment, el seu president i tot el sèquit de ministres. Aquesta situació de pobresa adorm el poble i el fa submís, als peus de governants que es proclamen, irònicament, els salvadors, els “patrons de patrons”. Els guineans es lleven adormits i hi moren. La dictadura els crema i els atordeix tant com el sol. I a sobre, la cervesa ho acaba d’adovar tot. Guinea té uns índexs d’alcoholèmia disparats. Vergonyós. La San Miguel, la Castel o la 33 són un producte de primera necessitat i s’hi enganxen fins al punt que aquesta adicció és el principal motiu d’abstenció a la feina.

Les empreses de fora (l’emprenedoria guineana és pràcticament inexistent) opten per prescindir del guineà i acaben per contractar camerunesos, ivorians, gabonesos, nigerians, etc. Però, aquesta desmesura no és l’única causa del bloqueig social que pateix el país. També és una qüestió cultural. Fins fa relativament pocs anys, els guineans no havien notat la presència d’Occident. Es migvestien i feien vida sota els cocoters de les costes verges. Eren un poble “salvatge” fins que els colons, els centenars de catalans, gallecs, aragonesos, etc., els van “esclavitzar” com a portadors en les seves expedicions empresarials. I és clar, no han passat per un procés d’interiorització dels nostres costums, que és el pas natural per a què es produeixi l’assimilació de qualsevol cultura, sinó que, inexorablement, els hem obligat a obeir Occident. Ens creiem amb el dret d’adaptar-los als nostres horaris, de fer-los mà d’obra, en definitiva, d’estovar-los amb els serials d’herois ensucrats, amb la nostra música i moda, per reinsertar-los, de ple, en el consum de masses, com a una peça més del puzzle de la globalització...

Però el Luís, un exreporter de la Interview; el Mahmout, el libanès que intenta desintoxicar-se de la mafia familiar i la Jerónima, la petita exponent de la desnutrició guineana seguiran llevant-se cada dia testimoniant aquesta rutina gairebé somnífera que presencia el futur del país. I tots tres, amb realitats i possibilitats ben diferents, viuen sota el sostre asfixiant de les estacions d’aquest tròpic i es retroben, uns per saciar la sed, els altres, la fam, al Centro Cultural on veuen cada vespre les millors postes de sol.

Una de les belleses d’aquest país és el vermell encès i incandescent de les postes. Fins veure la d’aquí, no sabia que el sol lluïa amb aquest color, el dels catàlegs de safaris africans, el dels adéus a “Memorias de África”, el dels finals a les pel·lícules interminales. Aquell sol semblava de cel·luloide o de Polaroid...!

I després d’aquesta pinzellada romàntica, reemprenc l’anotació de la Guinea excèntrica.

El petroli els ha embafat. Els diners els brollen, els cremen les mans. Són tan rics, milionaris, que no en tenen prou en engreixar els comptes i en reinvertir els guanys amb altres negocis; posen els feixos sobre la taula per donar-se capricis excèntrics, absurds. Un sap com de ric s’està fent algú per la quantitat de columnes de marbre que suporten casa seva... Els palaus i palauets surten com a bolets als turons de Bata (han batejat una zona de la ciutat com a Bata II, com Tarragona II!) mentre als barris, la gent es convenç amb sarmons sectaris (proliferen al país) que la fe i l’esperança mouen un nou món.

A Guinea ho pots tenir tot, però pots arribar a no ser ningú, també.

Un cop de sort o d’avarícia del Consell de Bruixots del president (sí, sí, el president té un Consell de Bruixeria!) et pot rellançar de la nit al dia al poder o, per contra, et mata, en un assassinat maquillat de funeral d’estat, i et deixa fora de l’opinió pública, com si res...

La bruxeria és l’aspirina a tot: és un antídot contra el verí de les serps, contra els mals de la malària, contra un daltabaix sentimental, etc.

L’Àfrica negra té una percepció de l’entorn diferent. El contacte amb el medi, amb el salvatge, els aguditza la intuició i les sensacions es magnifiquen amb el tam-tam dels balls rituals. Els ritmes acompassen els actes visionaris, com si volguessin anunciar quelcom, però per fragments, com qui va passant les pàgines d’un llibre i de mica en mica recull la informació. Àfrica et descobreix els seus secrets, però és reticent a fer-ho des d’un primer moment. Primer et vol sondejar, t’observa, analitza les teves actituds i quan creu que estàs preparada, que tens l’ebú (aquesta és la paraula que utilitzen per referir-se a una persona que té un do per a connectar amb els esperits), llavors s’obre a tu i et transporta a l’altre món.

És per això que els africans no donen tanta importància al material; en aquest món heteri tenen moltes de les respostes que, al llarg de la història, vénen reclamant. L'espiritualitat els connecta amb els seus avantpassats, que veuen com una font de respecte i de continuïtat de la seva cultura. Creure en la bruxeria és tenir fe en el futur, en tot allò pel que van lluitar els seus pares, germans, cosins, tiets. La cultura africana valora molt els vincles familiars i efectius dins del clan al qual pertany; “parlar”amb els morts és enriquir-se d'una font de coneixement sàvia i objectiva. Nosaltres cuidem els nostres estimats fent-los regals i untant-los de diners quan es casen, ells escolten el silenci i els parla de les tradicions ancestrals.

Àfrica és genuïna. Viatjar-hi és deixar-se sorprendre, si no, no sobrevius. És acostumar-te a dominar el temps i no permetre que ell t’empresoni. De fet, ni el temps ni l’espai tenen sentit aquí. Ens hem passat dies sencers, setmanes, sense mirar-nos en cap mirall, sense tenir perspectiva de l’espai on convivíem...

Totes aquestes mancances, tant naturals com físiques, et fan més sensible a tu mateix i als altres i t’adones que aquí, a Occident, som els autèntics esclaus, i que ser blanc o negre condiciona enormement una conducta social i les possiblilitats de prosperitat econòmica.

Ara, ja no sé on trobaré l’autèntica llibertat... La proclama que totes les societats i històries han perseguit al llarg dels segles només està dins de cadascú, a l’interior de cada persona i en la seva capacitat de sentir-se sensible i de compartir-ho amb els demés...

viernes, mayo 18, 2007

Something incredible

Qui ets? A vegades sento que et perdo i em costa mantenir-me en el meu eix, el punt que mira els meus somnis i desitjos, allò que se m’escapa sota el coixí del meu “ring” nocturn. A vegades no sé si estic desperta o si no m’envaeix la caritat de pensar que, tot allò que veig amb els ulls tancats, és o serà possible. I al dia següent torno a comptar altres dies i aquests se’m tornen a disoldre entre els sorolls i les interferències. I així em passo la vida, dient-me i sabent qui sóc per a cridar els demés, per dir-los a tots què sóc… I mentrestant em mantinc en aquesta eterna enyornça de no saber qui ets, de no saber on estàs. De no saber, que realment és la incògnita, si realment m’estàs buscant. Bé, suposo que jo tampoc et buscaria de tu no buscar-me abans… Perquè enyorança és la praula o, millor dit, el sentiment. Enyorança d’haver fet tasts d’aquest moment, que recordo increïble, encara que en una memòria trossejada.

I em segueixo qüestionant qui ets, on ets, si també m’enyores... Algun dia recolliré totes les engrunes per veure’t complet. Mentrestant, m’hi faig jo…
 
Cristina Aluja Solsona

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